Guía
Medias de compresión: para qué sirven y cómo elegirlas
Las medias de compresión aprietan más en el tobillo y menos hacia arriba, lo que ayuda a que la sangre suba mejor por las piernas. Se usan para la pesadez, la hinchazón y las várices, en varios niveles de presión. Las antiembólicas son otro producto, pensado para la cama y el hospital.
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¿Qué son las medias de compresión?
Las medias de compresión son una prenda tejida para apretar más en el tobillo y menos a medida que sube por la pierna. Esa diferencia de presión, de abajo hacia arriba, ayuda a que la sangre de las venas no se quede estancada y suba con más facilidad hacia el corazón.
Se diferencian de un calcetín común en que la tela mantiene esa presión pareja todo el día, sin aflojarse como pasaría con una prenda normal apretada. Vienen en varios niveles de fuerza, largos y modelos, según para qué se vayan a usar.
En Colombia se consiguen en tiendas de ortopedia y en algunas droguerías grandes, casi siempre sin necesidad de una receta para los niveles más suaves.
También existen en distintos materiales. Hay versiones más gruesas, pensadas para el día a día y el clima frío. Otras son más finas y con menos brillo, para usarse bajo ropa de oficina sin que se note tanto. El precio y la marca varían según el nivel y el largo, pero el mecanismo de fondo es el mismo en todas: apretar más abajo y menos arriba.
¿Para quién tienen sentido?
Las medias para várices, como mucha gente llama a las medias de compresión graduada, tienen sentido para quien ya nota pesadez, hinchazón o venas visibles al final del día. También ayudan a quien pasa muchas horas de pie o sentado, viaja largas distancias en avión o en bus, o tiene várices diagnosticadas.
No todas las piernas necesitan el mismo nivel ni el mismo modelo. Alguien sin ninguna molestia particular no gana mucho usándolas por rutina, porque el efecto se nota más en piernas que ya sienten pesadez o hinchazón.
Durante el embarazo también es frecuente que se recomienden, porque el aumento de peso y de volumen de sangre carga más las venas de las piernas. Después de algunas cirugías o lesiones también forman parte de la recuperación, como una prenda más entre varias medidas, no como la única.
Quien trabaja de pie muchas horas —en un mostrador, una cocina o un quirófano— suele notar el mismo patrón. La pierna se siente liviana en la mañana y pesada al final de la tarde. Estas medias se pensaron justo para ese tramo del día, cuando la sangre lleva más horas acumulándose hacia abajo.
Medias antiembólicas y medias de compresión graduada: en qué se diferencian
Aquí es fácil confundirse, porque las dos prendas se parecen a simple vista. Las medias antiembólicas —también llamadas medias tipo TED— se usan en cama, casi siempre en un hospital, sobre todo después de una cirugía. Su función es distinta a la de las que se usan de pie. Buscan que la sangre no se estanque en las piernas mientras la persona está acostada e inmóvil, para reducir el riesgo de que se forme un coágulo.
Por eso su presión suele ser más baja y fija, sin la misma variedad de niveles, y el personal de enfermería suele ser quien las coloca y las retira. No están pensadas para caminar largos trayectos ni para un día completo de pie.
Las medias de compresión graduada, en cambio, son las que se usan fuera de la cama: al pie, caminando, sentado en una oficina o de viaje. Tienen varios niveles de presión, se eligen según la molestia y la persona misma se las pone cada mañana. Son las que se buscan para la pesadez del día a día y para las várices.
Confundir una con la otra lleva a comprar el producto equivocado. Alguien que busca alivio para la pesadez de estar de pie no necesita una media antiembólica de hospital. Y una persona en reposo tras una cirugía no resuelve nada con una media de compresión graduada pensada para caminar.
Niveles de compresión
La presión se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se agrupa, de forma general, en tres niveles.
| Nivel | Presión aproximada | Uso habitual |
|---|---|---|
| Ligera | 15–20 mmHg | Piernas cansadas, pesadez leve, vuelos o jornadas largas de pie |
| Moderada | 20–30 mmHg | El nivel más asociado con várices e insuficiencia venosa |
| Fuerte | 30–40 mmHg | Casos puntuales de indicación médica, como tras un procedimiento en las venas |
Las de nivel ligero y moderado se venden libremente en tiendas de ortopedia. Las de nivel fuerte suelen quedar para una indicación médica puntual, con un tiempo de uso definido.
El nivel viene marcado en el empaque y, a veces, en una etiqueta cosida a la propia media. Conviene revisarlo antes de comprar una igual cuando la anterior ya esté gastada.
El largo también cambia según el modelo. La más corta llega hasta la rodilla y es la más fácil de poner y quitar a diario. La que llega hasta el muslo, o la pantimedia completa, se usa cuando la molestia está más arriba. En los modelos para hombres hay menos colores y casi siempre son calcetines hasta la rodilla; para mujeres se consiguen además pantimedias y versiones más finas. La presión funciona igual en ambos casos.
Cómo elegir la talla
La talla se toma con la pierna menos hinchada, así que la mejor hora es la mañana, antes de caminar mucho. Se mide el contorno del tobillo, en su parte más angosta, y el de la pantorrilla, en la parte más ancha. Para las que llegan hasta el muslo, también se mide ahí.
Cada marca trae su propia tabla de tallas según esas medidas, y no siempre coinciden entre sí. Por eso conviene volver a medir cada vez que se compra una marca distinta, en lugar de guiarse por la talla de ropa habitual.
Talla en resumen
- Cuándo medir
- En la mañana, con la pierna menos hinchada
- Puntos de medida
- Tobillo (parte más angosta) y pantorrilla (parte más ancha)
- Muslo completo
- También se mide el contorno del muslo
- Entre marcas
- Las tablas de talla no siempre coinciden
Una media muy angosta aprieta de más y puede marcar la piel o incomodar detrás de la rodilla. Una muy ancha no ejerce la presión que se busca y se resbala durante el día. En una tienda de ortopedia suelen tomar la medida y ayudar a escoger la talla antes de comprar.
Cómo ponérselas
- En la mañanaPóngaselas antes de levantarse de la cama, cuando la pierna está menos hinchada.
- Voltee la mediaMétala hacia adentro hasta la altura del talón, como si fuera un guante al revés.
- Ubique el talónMeta el pie y acomode el talón de la media justo en el talón del pie.
- Suba poco a pocoJale hacia arriba en tramos cortos, alisando la tela cada vez, sin dejar arrugas.
- Revise el ajusteDebe quedar pareja, sin amontonarse en el tobillo ni apretar detrás de la rodilla.
Unos guantes de goma de cocina ayudan a que las manos no resbalen sobre la tela al subir la media, sobre todo con los niveles más fuertes, que cuestan más de estirar.
Cuándo no se recomiendan
Hay situaciones en las que estas medias no son la opción adecuada. La enfermedad arterial de las piernas es una de ellas: ahí la sangre no llega bien por las arterias, no por las venas. La presión adicional puede empeorar la falta de riego en lugar de ayudar.
Las heridas abiertas y algunas enfermedades de la piel, como infecciones activas o dermatitis con la piel muy irritada, también piden esperar. En esos casos suele usarse otro tipo de vendaje mientras tanto. Algunas alergias a los materiales de la media, aunque poco frecuentes, son otro motivo para cambiar de marca o de tipo de tela.
En estas situaciones el nivel y el tiempo de uso dependen de la causa de fondo. No es lo mismo una pierna con buena circulación arterial que una con el flujo reducido.
Fuera de esos casos puntuales, la mayoría de las personas las toleran bien desde el primer día, aunque es normal sentir la pierna distinta las primeras veces mientras se acostumbra a la presión.
Cuidado, duración y rutina diaria
La media pierde presión con el uso y el lavado. Conviene renovarla cada tres a seis meses, o antes si la tela ya se ve floja o desgastada. Lavarla a diario con agua y jabón suave, enjuagarla y dejarla secar al aire alarga su vida útil. Tener dos pares permite usar uno mientras el otro se seca.
Guardarlas dobladas, sin quedar estiradas de un solo lado y lejos de superficies ásperas que puedan enganchar la tela, también ayuda a que conserven la presión pareja por más tiempo. Cambiar de par en cuanto se note la tela floja evita quedarse, sin darse cuenta, con una media que ya casi no comprime.
Las medias de compresión funcionan mejor como parte de una rutina, no como una medida aislada. Acompañan el movimiento de la pierna, la elevación al final del día y el cuidado del peso. El extracto de castaño de Indias es otra opción que suele mencionarse junto a ellas. El NCCIH cita un estudio que sugirió un efecto parecido al de las medias de compresión en los síntomas de la insuficiencia venosa. Es un solo estudio, así que el dato se toma con cautela. En la guía sobre el castaño de Indias se explica con más detalle.
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Preguntas frecuentes
¿Se puede dormir con ellas puestas?
Las de compresión graduada, las que se usan de pie o caminando, se retiran en la noche antes de acostarse. Las medias antiembólicas son distintas: se usan en cama, incluida la noche, mientras dure la indicación.
¿Cuántas horas al día se llevan puestas?
Depende del motivo de uso, pero lo común es ponérselas en la mañana y llevarlas buena parte del día, sobre todo en las horas de más pie, más viaje o más calor.
¿Dónde se compran en Colombia?
Se consiguen en tiendas de ortopedia y en algunas droguerías grandes, donde además suelen ayudar a tomar la medida del tobillo y la pantorrilla antes de comprar.
¿Sirven las de venta libre?
Las de nivel ligero y moderado, de venta libre, ayudan con la pesadez y la hinchazón del día a día. El nivel fuerte, de 30 a 40 mmHg, suele quedar para una indicación médica puntual.
¿Las medias de compresión para várices son distintas de las antiembólicas?
Sí. Las medias de compresión para várices se usan de pie, con presión graduada y varios niveles según la molestia. Las antiembólicas tienen una presión fija y más baja, y están pensadas para alguien acostado, no para caminar.
¿Cada cuánto se cambian?
La media pierde presión con el uso y el lavado, así que conviene renovarla cada tres a seis meses, o antes si la tela ya se ve floja o desgastada.