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Várices en las piernas: por qué aparecen y qué ayuda

Las várices en las piernas son venas dilatadas que aparecen cuando las válvulas que empujan la sangre hacia arriba dejan de cerrar bien. Salen más con la edad, el embarazo y las horas de pie, y no suelen ser graves. Moverse, usar medias de compresión y subir las piernas ayuda a sentirlas mejor. Si la vena molesta o sigue creciendo, hay procedimientos como la escleroterapia, el láser o la cirugía.

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Actualizado el 8 min de lectura

En resumen

Qué son
Venas dilatadas por válvulas que fallan
Molestias frecuentes
Pesadez, hinchazón, calambres
Qué ayuda
Moverse, medias de compresión, piernas en alto
Pierna con venas visibles en la guía sobre várices

¿Qué son las várices o venas varicosas?

Las várices, también llamadas venas varicosas, son venas hinchadas, retorcidas y de color azulado o morado bajo la piel. Casi siempre salen en las piernas. Las válvulas que ayudan a subir la sangre hacia el corazón dejan de cerrar bien, la sangre se devuelve y se acumula, y con el tiempo la vena se estira.

Las arañitas vasculares son otra cosa. Son hilos finos, rojos o azulados, que quedan planos sobre la piel y no se sienten al pasar la mano. Las várices sí se sienten. A veces laten o duelen después de un día largo de pie. La guía de telangiectasias en las piernas detalla en qué se diferencian y qué se puede hacer con ellas.

VáricesArañitas vasculares
TamañoVenas abultadas, a veces retorcidasHilos finos, como una telaraña
ColorAzuladas o moradasRojas o azules claras
Al tactoSobresalenQuedan planas en la piel
MolestiasPesadez, dolor, calambresCasi siempre ninguna

Insuficiencia venosa: el nombre completo

En la consulta, las várices suelen aparecer bajo el nombre de insuficiencia venosa, el término amplio para cuando las venas de las piernas no devuelven bien la sangre al corazón. La várice es su señal más visible, pero no la única. También cuentan la hinchazón de los tobillos, el cambio de color de la piel cerca del tobillo y una vena más dura. Todo eso puede estar ahí sin que se vea todavía una vena abultada. La guía de insuficiencia venosa explica los grados y qué ayuda en cada uno.

¿Por qué aparecen las várices en las piernas?

Casi nunca hay una sola causa. Varias pesan a la vez:

  • La herencia. Si sus padres o hermanos tienen várices, el riesgo es mayor. Lo que se hereda es más la tendencia de las válvulas a fallar que la vena en sí.
  • La edad. Con los años las válvulas pierden fuerza y las paredes de la vena se vuelven menos elásticas.
  • Ser mujer, el embarazo y las hormonas. Los cambios hormonales y el peso del embarazo suben la presión en las venas de las piernas, y por eso las várices suelen empezar o notarse más en esa etapa.
  • Las muchas horas de pie o sentado. En el mostrador, la cocina, el salón o el escritorio, la sangre sube contra la gravedad sin ayuda del movimiento y se acumula más abajo.
  • El exceso de peso y la vida sedentaria. Cargan más presión sobre las venas, y la bomba muscular de la pantorrilla trabaja menos.
  • El calor. Dilata las venas y hace más lento el retorno de la sangre. Las piernas se sienten peor en las épocas y las horas de más calor.

Ninguno de estos factores explica solo por qué a una persona le salen várices y a otra no. Se suman. Por eso dos personas con el mismo trabajo pueden terminar con resultados distintos.

¿Qué molestias dan?

Lo más común es sentir las piernas pesadas al final de la tarde, con algo de hinchazón en los tobillos. También son frecuentes el ardor, la picazón cerca de la vena y los calambres de noche. Muchas personas describen un dolor sordo que mejora al acostarse con las piernas en alto.

Hay quien tiene várices bien visibles y no siente nada. Otros casi no tienen venas marcadas y viven con molestias todos los días. Lo que se siente no siempre coincide con lo que se ve en la piel. Si lo que más le molesta son los calambres nocturnos, la guía de calambres en las piernas explica de dónde vienen y cuándo son señal de otra cosa.

Con los años, la piel cerca de una várice grande puede cambiar de color, oscurecerse o resecarse. No pasa de un día para otro. Cuando pasa, es una de las señales de la lista de más abajo.

¿Son peligrosas?

En la mayoría de los casos, las várices en las piernas son una molestia estética y física, no una urgencia. El asunto cambia cuando se suman otras señales: una vena que se pone dura y dolorosa, una pierna que se hincha de un día para otro, una herida cerca del tobillo que no cierra o una várice que sangra.

Son complicaciones poco frecuentes. Una vena dura, caliente y dolorosa al tacto puede ser una flebitis, o sea, una inflamación de la vena. Un dolor de pantorrilla que llega de golpe, sin golpe ni causa clara, puede señalar un coágulo más profundo, y ese no se maneja como una molestia venosa común. La herida que no cierra cerca del tobillo, después de meses de piel frágil en esa zona, se llama úlcera venosa.

Ninguna de esas señales forma parte del curso normal de unas várices.

¿Cómo cuidar las piernas en el día a día?

Lo que más ayuda es moverse. Al caminar trabaja la bomba muscular de la pantorrilla, la que empuja la sangre hacia arriba. Levantarse cada hora, dar una vuelta corta o subir y bajar los talones unas veinte veces ya la pone a funcionar, en la casa o en la oficina.

Elevar las piernas por encima del nivel del corazón un rato al día alivia la pesadez. Las medias de compresión gradúan la presión de tobillo a rodilla y son una de las medidas con más respaldo; la guía de medias de compresión explica los niveles y cómo elegir la talla. Si hay exceso de peso, bajarlo suma. Y conviene alejar el calor directo de las piernas: agua muy caliente, sauna, sol largo.

La ropa y el calzado también cuentan. Las prendas muy ajustadas en la cintura o en la ingle dificultan el retorno de la sangre desde las piernas, y los tacones altos durante jornadas largas cambian cómo trabaja la pantorrilla. Tampoco hay que irse al otro extremo: sirve un calzado cómodo que deje pisar normal. Lo mismo con la postura, alternar ratos de pie, caminando y sentado, en vez de quedarse fijo en uno solo.

¿Qué opciones médicas existen?

Cuando las medidas de todos los días no bastan, hay procedimientos. La escleroterapia inyecta una solución que cierra la vena por dentro. El láser y la ablación por radiofrecuencia usan calor, a través de un catéter, para sellarla desde adentro. La cirugía retira la vena en los casos más extensos, cuando es grande o está muy retorcida. La mayoría son ambulatorios, con anestesia local y pocos días de recuperación. Cuál se usa depende del tamaño, la ubicación y la causa de fondo de la várice.

Antes o después de estos procedimientos, es habitual que se indiquen medias de compresión durante un tiempo, como parte de la recuperación.

También existen medicamentos venotónicos. Una revisión Cochrane encontró que probablemente reducen un poco el edema y casi no cambian la calidad de vida, con algo más de efectos digestivos que un placebo. El más conocido es la diosmina con hesperidina, y en la guía de diosmina hesperidina explicamos para qué sirve, cómo se toma y cuánto cuesta. Entre las plantas, la que reúne más estudios es el castaño de Indias. La centella asiática se ve a menudo en cremas y cápsulas.

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Preguntas frecuentes

¿Las várices se pueden quitar solas?

No. Las várices no desaparecen solas, aunque las molestias pueden ir y venir según el calor o cuánto tiempo pase de pie. Lo que sí cambia es cómo se sienten: moverse, usar medias de compresión y subir las piernas ayuda.

¿Por qué salen más en mujeres?

Las hormonas femeninas y los cambios del embarazo aflojan un poco la pared de las venas y facilitan que las válvulas fallen. El embarazo, además, aumenta el volumen de sangre y la presión sobre las piernas. Por eso son más frecuentes en mujeres, aunque también aparecen en hombres.

¿Hacer ejercicio empeora las várices?

No. Caminar y mover las piernas ayuda a que la sangre suba mejor. Lo que más molesta es estar de pie y quieto, sobre todo con carga alta.

¿Qué especialista las atiende?

Para mirar la vena en detalle, el camino habitual es angiología o cirugía vascular. El médico general suele dar el primer paso, y si lo que hay son arañitas, también entra la dermatología.

¿Las várices son hereditarias?

La tendencia sí se hereda: si hay várices en la familia, el riesgo es mayor. Tener familiares con várices no significa que usted las vaya a tener, y no tenerlos tampoco lo deja por fuera. El trabajo de pie, el peso y las hormonas también pesan.

¿Es normal que duelan?

Cierta pesadez o un dolor sordo que mejora al elevar las piernas es frecuente. Un dolor fuerte, repentino o que no cede con el reposo no es lo esperable en unas várices.

Fuentes consultadas

  1. MedlinePlus — Várices
  2. MedlinePlus — Insuficiencia venosa
  3. MedlinePlus — Trombosis venosa profunda
  4. MedlinePlus — Tratamiento no invasivo de venas varicosas
  5. Cochrane — Medicamentos flebotónicos para la insuficiencia venosa (CD003229)

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